lunes 9 de noviembre de 2009

LOS QUE VIENEN DETRÁS


No hace mucho tiempo/ que iba al colegio lleno de libros y bolígrafos/ porque esperaba ser médico o profesor de historia. / Subía a un autobús naranja al mediodía/ para ir a sentarme a un banco de madera/ y escuchar desérticas palabras desde las bocas viejas.

Raúl Núñez


Llueve. Cae la lluvia. LLueve.

He dejado a mi padre a la entrada de la tienda, para evitar que se moje, y a continuación he ido a aparcar el coche junto a los soportales de la Plaza Mayor. Aún no conozco a este cliente, Ángel García, del que me ha venido contando algunas cosas mientras conducía: el artículo que suele comprar, que su hijo trabaja en un almacén y que su mujer murió el año pasado. Lleva siempre encima una libreta donde anota estos detalles íntimos, información confidencial de cada cliente que, según dice, ayuda a personalizar la venta. Así - añade -, tendrás algo de lo que hablar con cada uno, al margen de lo que puedas venderle.
Mi viejo. Pobre viejo. Treinta años velando por mí.
Arrastro en un carrito metálico cuatro de las nueve maletas que habitualmente llevamos, una o dos por cada fabricante, y la lluvia me golpea machaconamente el rostro. Hace frío. Está anocheciendo. Apenas hay gente en la calle. Pienso en mi casa, en mi perra, en mi escritura. Cuento mentalmente los días que llevo en carretera y los que aún me quedan para regresar. Recuerdo el malestar de los últimos años, la tensión continua de las oposiciones, los días tediosos bajo el flexo, las tardes asfixiantes de verano, el dilema entre escribir o estudiar, el conflicto, el desengaño, la frustración y el deterioro de los últimos meses, los complejos, la depresión, la dejadez...
Cuando llego a la tienda, el dueño y mi padre interrumpen bruscamente la conversación. Están sentados a un lado de la puerta, uno enfrente del otro, y se me quedan mirando en silencio mientras desmonto el carrito y coloco en una esquina las cuatro maletas.
Una escena extraña: las luces del local, salvo un pequeño fluorescente sobre el mostrador, están apagadas y ellos dos, olvidándose de mí, reanundan en voz baja la conversación.
- No se sabe hasta que no llega, da igual lo que te digan, lo que hayas oído... hasta que no llega no puedes hacerte a la idea...
- ¿ Y tu hijo ? - pregunta mi padre.
- Mi hijo está casado... vive su vida... Me viene a ver con su mujer de vez en cuando, pero lo malo es el día a día, cuando cierras la tienda y al llegar a casa vuelves a estar solo...
Estoy de pie junto a la puerta observando el decorado decadente del local mientras ellos dos siguen hablando: un mostrador blanco de madera, una horma oxidada en una esquina, un calendario del Real Madrid del año pasado, un cartel de deportivos Joma, un San Pancracio, una estufa de gas con una sola placa encendida y cajas, cientos de cajas de zapatos en las estanterías, amontonadas sobre el suelo y el mostrador.
- Yo creo - dice mi padre - que es peor para los que se quedan que para los que se van...
- No lo dudes... Los que se van dejan de sufrir, al fin y al cabo... Lo malo es para los que siguen aquí... Los que seguimos aquí...
- De todos modos no puede uno hundirse, Ángel, te jubilas dentro de poco, ya verás como entonces cambia todo, olvidas de una vez la tienda y te animas a hacer otras cosas...
- Yo ya no me animo a nada, no tengo ganas de hacer nada, de verdad... Te acostumbras a vivir con la misma persona, a hacerlo todo a su lado tantos años, y luego no eres capaz de vivir sin ella... Estás apático, como vacío... La soledad es lo peor que puede pasar...
Siguen hablando mientras yo aguardo sin decir nada frente a ellos. Mi padre, como de costumbre, me presentará al cliente después de haberse interesado por su vida un rato. Aprovechará cualquier silencio para hacerlo y dirá algo así como: Este es mi hijo, que me acompaña este viaje y que a lo mejor sigue conmigo. Estudió Derecho, pero se torció por el camino... Ya sabes lo mal que lo tienen hoy en día estos muchachos...
La fórmula se repite casi en idénticos términos en cada tienda que visitamos y frente a cada nuevo cliente desde que empecé con él la ruta. Ya estoy acostumbrado. Al principio, las primeras semanas, me molestaba escuchar siempre lo mismo, esa coletilla absurda de Estudió Derecho, pero se torció por el camino, que me resultaba trasnochada y falsa. Pero luego, con el paso de los días, me fui también acostumbrando a eso. Como a dormir en hostales baratos y comer cada día en un sitio distinto. Un trabajo como otro cualquiera. Y una rutina a la que por obligación hay que acoplarse.
- Lo que lucharíamos mi mujer y yo por salir adelante, por sacar la tienda a flote y pagarle a nuestro hijo una carrera, y ya ves, ella bajo tierra antes de tiempo y él descargando cajas en un almacén...
- ¿ Y el negocio qué tal ? - pregunta mi padre cambiando de tema - : ¿ Cómo va la venta ? Porque la cosa esta campaña está muy fea, cada vez peor...
- Peor es decir poco: no se vende una mierda. Según era esta tienda... Ya no hay gente en el pueblo, casi todos se han ido a la ciudad y los que quedan prefieren comprar allí, ya sabes, las malditas superficies... Nos están dando la estocada final...
- La cosa está mal en todas partes, Ángel, no sólo en los pueblos... Vas cubriendo la ruta y lo vas viendo, locales que cierran, impagados, grandes superficies, mercadillos... Se está poniendo feo, el asunto, la gente ya no compra en tiendas pequeñas... Todo está cambiando muy rápido...
- Ya lo ves, mira el negocio... Tengo hasta las luces apagadas porque aquí no entra ni un alma. Y acuérdate de cómo era antes, no hace tanto, ocho o diez años... No dábamos abasto, mi mujer y yo... A ver si me jubilo de una vez y empiezo a cobrar del Estado, porque aquí ya no hay nada que hacer...
- Para lo que nos va a quedar - dice mi padre -. Toda la vida cotizando de autónomos y somos después los que menos cobramos... Cualquier empleado al jubilarse va a ganar más que nosotros, así que ya ves tú cómo está el tema...
- Es una vergüenza...
- Y no te cuento ya para los que vienen detrás, estos chavales... Estos sí que lo van a tener claro... Ya ves mi hijo - añade mi padre girándose hacia mí -: estudió Derecho, pero se torció por el camino...
Ya está. La frase clave acaba de ser pronunciada y yo, como un buen chico, sonreiré tímidamente al cliente y asentiré en silencio a los consejos que seguramente me dé durante algunos minutos: que no desespere, que no soy el único, que siga estudiando, que oposite o que, en el peor de los casos, siga con mi padre en el gremio. Y sólo después de este protocolo triste que, de modo parecido, se repite con cada nuevo cliente, yo, muy discretamente, procederé a abrir las maletas y a colocar cuidadosamente las muestras sobre el mostrador para que luego ellos acuerden la venta y enfilar el coche rumbo a otra ciudad, a otra plaza, a cualquier pueblo, aprendiendo de mi padre este oficio que él siempre quiso evitar para mí.
- Mi hijo está peor que tú - dice Ángel mirándome por vez primera a los ojos -. Hizo Magisterio, pero no encontró trabajo. Lo intentó todo, pero no sirvió de nada... Y ahora está cargando cajas en un almacén. Al menos tú estás con tu padre, pero él ni siquiera eso... Ya ves cómo estamos aquí...
- Sí, la verdad es que no puedo quejarme - digo -, la cosa no está como para elegir...
- Ya sabes cómo es esto, Ángel - añade mi padre -, aquí sólo el que tiene padrino se bautiza...
- Ya lo sé, qué me vas a decir... Pero venga, vamos a trabajar, que os estoy haciendo perder tiempo... Necesito poca cosa, además. El invierno fue malo y ha sobrado toda la mercancía... Cuatro pares para surtir y listos.
Mi padre, entonces, se levanta de la silla y dice:
- Venga, hijo, vamos a enseñarle a Ángel las muestras...

Vicente Muñoz Álvarez, de Los que vienen detrás y otros relatos. Prólogo por Hernán Migoya. Ilustraciones de Miguel Ángel Martín (DVD ediciones, 2002. Reedición 2009).
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http://dvdediciones.com/firmas_vmunoz.html

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domingo 8 de noviembre de 2009

GROENLANDIA: Nº 6.



AUTORES:
Ana Patricia Moya Rodríguez, Enrique Fuentes-Guerra, Esperanza García Guerrero, Luís Amézaga, Adolfo Marchena, Andrés Ramón Pérez Blanco, Roberto Arévalo Márquez, Juanma López, Pepe Pereza, Eva Márquez, Entique Portillo, Luisa Fernández, Ángel Muñoz, Óscar Varona, Jesús Suárez, Begoña Leonardo, Enrique Morales, Milagros Puebla, Javier Aguirre, Daniel García, Vicente Muñoz Álvarez, Sergio Pinto Briones, Pau Roig, Antonio Huerta e Isaac Contreras. Y los fotógrafos: Alejandro Serna Rodríguez, Carmen Guillén, Luis Sevilla, Juan José Romero, Raúl Gaitán, Ana Patricia Moya, Ángel Muñoz y Pau Roig.
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http://www.revistagroenlandia.com/

viernes 6 de noviembre de 2009

VEREDICTO FINAL

León 1985

jueves 5 de noviembre de 2009

MI VIDA EN LA PENUMBRA

20.000 latidos

martes 3 de noviembre de 2009

COLA PARA GENOCIDIO


ahí van

de la mano

como ovejas
para el matadero

en fila india

confundidos
desilusionados
ciegos

víctimas
del consumismo
del capitalismo
del desempleo

ahí van

como ovejas

de la mano
para el matadero

Vicente Muñoz Álvarez
de Animales Perdidos
(inédito)

para un cuadro

LES GOTHS

Turn Over

lunes 2 de noviembre de 2009

DRUGSTORE COWBOY



Gus Van Sant dirigió en 1989 Drugstore Cowboy, un descenso al submundo de las drogas y la mala vida, con una fascinante estética setentera, una banda sonora memorable, un Matt Dillon en su mejor momento y, lo más importante (al menos para mí), un octogenario William Burroughs como maestro oficial de ceremonias, gourmet de los psicotrópicos y testigo clarividente de un siglo, el XX, de lo más turbulento y oscuro.

La película, sencilla en su planteamiento, muestra la vida cotidiana de cuatro atracadores de farmacias, su dependencia a los estupefacientes, sus problemas con la policía y su diferente manera de afrontar el destino. Después de muchos viajes traumáticos, Dillon decide buscarse a sí mismo y limpiarse por dentro, abandona la banda y las drogas, le abandona por ello su compañera (la deslumbrante Kelly Linch) y las cosas toman a partir de entonces un rumbo imprevisible y trágico...

Hay quien afirma que Drugstore Cowboy ha envejecido mal, que no refleja el mundo real de los yonquis, que es demasiado blanda y esteticista, etc. A mí me sigue pareciendo una gran película de culto, icono de una época que recuerdo con entrañable nostalgia, y una visión muy personal y acertada de la Norteamérica subterránea y salvaje.

De lo mejor, en cualquier caso (junto a Mi Idaho privado y Todo por un sueño) de Gus Van Sant, y un maravilloso regalo para los incondicionales de Will Burroughs.

Salud & Revolution: v.


William Burroughs in Drugstore Cowboy:

http://www.youtube.com/watch?v=DnjiZ58WgXU

domingo 1 de noviembre de 2009

DÍA DE DIFUNTOS

pincha & videa

jueves 29 de octubre de 2009

VIC & OCTAVIO ON THE ROAD

Live in Teruel 2008

miércoles 28 de octubre de 2009

I AIN'T NO MIRACLE WORKER


The Brogues


lunes 26 de octubre de 2009

EL FANTASMA DE OJOS EN LOS DEDOS


El hombre barba de coco que camina
y nunca duerme
se te mete en la cabeza
mientras corre que te corre por tus sueños.

Barba coco de hombre cantándole a la luna
que los hombres nunca quisieron escuchar.

Se ha escondido en una esquina
y se aparece con la bruma
regando las orquídeas que le crecen en los pies.

Hombre coco de barba
con colillas encendidas de diamantes
que quizá pueda soñar su libertad.

Masca que te masca tu miseria

y los ojos de los dedos de sus manos

me hipnotizan.


Vicente Muñoz Álvarez, de Privado (Baile del sol, 2005).

Manipulación fotográfica by Vara.

domingo 25 de octubre de 2009

MI VIDA EN LA PENUMBRA

From Hell with Love

jueves 22 de octubre de 2009

DIALOGANDO CON JUANJO RAMÍREZ


Tengo hoy el placer de ofreceros la siguiente entrevista a Juanjo Ramírez, director (además de guionista, ilustrador, escenógrafo, etc) de una de las más fascinantes películas de animación filmadas en los últimos tiempos, Gritos en el pasillo (lee la reseña aquí).

Gracias a la mano amiga del siempre inquieto
Kebran (al que agradezco sinceramente el cable), pude entrar en contacto con él y le hice las siguientes preguntas:


V.M: Vamos a empezar por el principio. ¿De dónde viene la idea de Gritos en el pasillo? Además del director, tú eres también el guionista de la película: háblanos de la génesis de este proyecto.

J.R: La idea de rodar cosas "aparentemente serias" valiéndonos de objetos "aparentemente ridículos" era una constante en la ¿filmogarfía? de mi socio Alby Ojeda y yo. Escribí Gritos en el Pasillo intentando conservar esa esencia; intentando llevar al terreno del largometraje la fuerza de esa contradicción que nos había motivado a sacar adelante nuestros primeros cortos.

Es curioso: Existen proyectos en cuyo argumento hemos depositado muchas más horas y muchas más esperanzas, pero ninguno de ellos ha salido adelante. Gritos en el Pasillo, sin embargo, surgió de manera improvisada y espontánea, sin ninguna vocación de grandeza, pero el cabrón del Destino (o los cabrones de mis cómplices) decidieron que ése era el proyecto merecedor de tantas horas de trabajo y sacrificio.

V.M.: Como la propia promo indica, estamos ante la primera película de la historia rodada con cacahuetes: ¿Cuál fue la razón?

J.R.: Siempre suelo decir que fue una cuestión de “enamoramiento”. Estoy seguro de que más de la mitad de los que lean esto se han enamorado alguna vez de la mujer inadecuada. ¿Cuál es la razón? Nadie sabe contestar a esa pregunta. ¿Acaso importa?

Llega un momento en que te das cuenta de que estás pringado hasta las cejas y ya no hay vuelta atrás. Te has enamorado del fruto seco inadecuado... y no sirve de nada preguntarse por qué. Es una cuestión de conexión sobrenatural, de química, de texturas y de curvas y de cáscaras...

No hay una razón concreta. Cierto día unas compañeras en la universidad me dieron un cacahuete para que me lo comiese. En lugar de eso, me dio por pintarle ojos y boca. Cuando vi a ese hijo de puta mirándome y sonriéndome con tanta inocencia, presentí que estaba a punto de mandar mi vida a tomar por saco. Pero no sabía hasta qué punto.

V.M.: La película está llena de guiños cinéfilos y referencias literarias: Tim Burton, Edgar Allan Poe, Lovecraft, la literatura gótica y romántica... ¿Te atrae especialmente el género?

J.R.: ¡Adoro todo eso!

Burton, Lovecraft y Poe son la mejor definición de mi adolescencia (en otras palabras, nunca follé durante mi adolescencia).

Algunos tienden a asociar la palabra "romanticismo" con novelas de Barbara Steele o Corín Tellado; con pelis de Meg Ryan o Julia Roberts. ¡Yo comparto esa misma idea de romanticismo! ... Siempre y cuando haya que escarbar en la tumba de Meg Ryan para besar sus labios infestados de gusanos.

En Gritos en el Pasillo también hay mucho de Kafka. Esa impotencia del protagonista a la hora de lidiar con según qué cosas, ese ambiente de claustrofobia y opresión... Hoy día me parecería enfermizo escribir algo sí; lo evitaría a toda costa. Algunos dejan de ser Peter Pan cuando crecen. Yo creo que dejé de ser Gregorio Samsa.

V.M.: La historia sobre la que se cimenta Gritos en el Pasillo es, en esencia, estremecedora y tremenda: ¿Quisiste hacer una película para niños o para adultos? ¿O para niños y adultos?

J.R.: Nunca pensé en escribir una historia para niños, pero creo que la escribí para que pueda ser disfrutada por ese niño que está encerrado en el interior de algunos adultos. Puede que eso explique hasta qué punto la historia llega a ser pueril e irreflexiva.

A pesar de ello, me consta que los niños que ven Gritos en el Pasillo la disfrutan más que muchos adultos, e incluso entienden la historia. Cada vez que alguien me cuenta cómo su hijo (o su nieto, o su sobrino) ha conectado con la historia de Gritos me emociono muchísimo más que cuando un "crítico" nos concede tres estrellas.

V.M.: La película ha recibido varios premios en distintos certámenes y la crítica, además, ha sido de lo más favorable al respecto: ¿Esperabas esta acogida?

J.R.: No todas las críticas han sido favorables. De hecho creo que las críticas más útiles no son las más elogiosas. Tampoco las más destructivas. Prefiero hacer caso de las críticas medianamente ecuánimes, que resaltan aspectos buenos y malos de la peli a partes iguales.

No obstante, todos agradecimos muchísimo las críticas positivas. Después de muchos meses montando y remontando la película, habíamos perdido el norte. Ya no sabíamos si los setenta y pico minutos de frutos secos que teníamos funcionaban o no. Nos aterraba pensar que la gente no iba a empatizar con los frutos secos y se iba a levantar de la butaca a los cinco minutos.

Comprobar que la mayor parte de la gente aguantaba el hechizo cacahuetil hasta el final fue la mayor recompensa que podíamos recibir. Evidentemente, el mérito de eso no estaba en los manises, sino en todo lo que los rodeaba: fotografía, montaje, dirección artística, música, doblaje, diseño de sonido... Cada vez que la peli recibe una buena crítica, dicha crítica es la confirmación de que en Gritos en el Pasillo hemos conseguido reunir a un equipo técnico acojonante.

V.M.: No sólo eres director y guionista, sino dibujante, escritor, escenógrafo, etc. ¿Qué faceta te resulta más familiar? ¿Háblanos, por favor, de las otras?

J.R.:La faceta con la que más familiarizado estoy es la escritura. Es lo que sé hacer con más naturalidad y es lo que me da de comer.

Las cuestiones de escenografía y dirección artística prefiero delegarlas en gente más competente que yo, aunque el hecho de haberlas desempeñado en el pasado (aunque sea de manera cutre) hace que tienda a dar más la brasa a cualquiera que trabaje conmigo en ese campo.

Lo de dibujante es algo que hago de manera autodidacta. Es un hobby. Me relaja. Soy consciente de que no tengo el nivel necesario para dedicarme a ello de una manera seria, y eso me permite abordar ese terreno de la ilustración sin pretensiones y sin presiones de ningún tipo. Cuando dibujo lo hago de manera desinteresada y terapéutica. A veces me gustaría poder escribir con esa misma actitud "naif" que adopto cuando me siento a dibujar chorradas.

V.M.: Como escritor, ¿has publicado algún libro? ¿Cuáles son tus referencias literarias?

Tengo varias novelas escritas, unos cuantos relatos, unos cuantos poemas... Pero nunca he publicado nada. Es difícil abrirse camino en el mundillo editorial y yo, por otra parte, soy la persona más torpe y desidiosa del mundo a la hora de mover lo que escribo.

¿Mis preferencias literarias? Aunque citase aquí a cincuenta autores se me quedarían otros cincuenta en el tintero, pero intentaré nombrar a los que más me han marcado: Ray Bradbury, Roald Dahl, Allan Poe, Stephen King, Clive Barker, Maupassant, Paul Auster, Alessandro Baricco, R. L. Stevenson, Espronceda, Ramón de Campoamor, J. R. R. Tolkien, Baudelaire, Lewis Carroll y otros veinte o treinta.

V.M.: Y para finalizar, una inevitable pregunta (estoy seguro de que muchos estarán esperando ya tu nueva película): ¿Cuál será tu siguiente proyecto?

Estoy trabajando en un par de guiones bastante personales. Si consigo terminar alguno de los dos y el resultado me gusta lo suficiente, es probable que intente moverlo y convertirlo en mi próximo proyecto. Pero de momento, todo son quimeras...


Gracias, Juanjo, por responder a estas preguntas, y muchísima suerte para tus nuevos proyectos.


Gritos en el pasillo in You Tube:
http://www.youtube.com/watch?v=zqyM6KZU1Do&hl=es


Los blogs de Juanjo Ramírez:

http://ninjasdeurano.blogspot.com/

Entrevista por Vicente Muñoz Álvarez

miércoles 21 de octubre de 2009

HEY GRANDMA

pincha & videa

lunes 19 de octubre de 2009

EL NECRÓFAGO

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Cubría presuroso el trecho que me separaba de mi hogar. Pese a ser la noche serena y estrellada percibía algo siniestro en el perfil de la luna, cuyo halo se hacía de cuando en cuando intermitente con el paso de las nubes. Mis botas parecían entonar sobre el sendero una cadencia fúnebre, acompasada por los gritos de los chotacabras del bosque, y mi inquietud se acrecentaba al acercarme al cementerio en el cruce de caminos. Teñido por la argentada luz lunar divisaba nítidamente su interior, salpicado de cipreses centenarios que hundían sus raíces en la oscuridad infecta de las sepulturas. Un agudo escalofrío recorrió mi espalda cuando las nubes apagaron la luz de la luna y escuché un eco cercano en el interior de las tumbas. Luego, un ronzar entrecortado, como de huesos que se astillan... Y después, al iluminarse de nuevo el cementerio, le distinguí junto a una cruz, devorando el amasijo informe de un difunto: un ser esquelético, fibroso y obsceno, bajo cuya cabellera albina refulgían dos ascuas ardientes. Vagamente, sin embargo, recordaba al hombre, aun siendo bestia.

Más tarde, ya en la aldea, al describirlo con espanto a los mayores, supe que la decadencia y el incesto engendraron tiempo atrás aquella estirpe en la cripta.


Vicente Muñoz Álvarez, de Marginales (Eje Ediciones, Colección Cúa, 1998).

Ilustraciones by Mik Baro
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sábado 17 de octubre de 2009

CRISÁLIDA


Como
una crisálida

confuso
y atrapado

en otra piel


Vicente Muñoz Álvarez

del poemario inédito
Animales Perdidos

Photo by Jul

BIG MUFF

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John Martyn Live

viernes 16 de octubre de 2009

VIC ON THE ROAD

Live in Lisboa
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Photo by Jul

martes 13 de octubre de 2009

ANIMALES PERDIDOS


para N y R

No eran buenos tiempos.

Me acababa de separar de mi mujer
y había tenido que dejar mi casa en el campo
y alquilar un apartamento
en el extrarradio de la gran ciudad.
Escribía fumaba bebía
y de vez en cuando lloraba
al contemplar asomado a la ventana
la desolación del paisaje:
los bloques inhóspitos de hormigón en la niebla
el cansancio en los ojos de los transeúntes
y el tráfico ensordecedor de la gran avenida.

Por primera vez en 40 años
me encontraba solo en la tierra.

R, la vecina del 6º,
adoptaba animales perdidos.
Se había quedado viuda hacía 2 años
y recogía por la calle
perros vagabundos y enfermos.
Uno de ellos, N, carecía de extremidades
y estaba inmovilizado y ciego.
R le había construido
una especie de cuna acolchada
y le daba en ella de comer con los dedos.
Algunas noches N, agitado en sus sueños,
se caía de su lecho e,
incapacitado para cualquier movimiento,
aullaba desesperadamente
hasta que R se levantaba
y le volvía a colocar en la cesta.
Yo le escuchaba desde la soledad
de mi cuarto oscuro
y su aullido me desgarraba por dentro:
aquel sollozo infinito y lánguido y triste.
Tumbado en la cama,
incapaz de dormir,
fumaba un cigarro tras otro
y añoraba el norte perdido,
el calor y el rumbo perdido,
naufragando una y otra vez
en los mismos recuerdos.

No eran buenos tiempos:

nada me satisfacía llenaba
todo me estremecía
todo me hacía llorar.

Por primera vez en 40 años
me encontraba perdido en la tierra.

Y me gustara o no,

tarde o temprano,

también solo debería reanudar el camino.


Vicente Muñoz Álvarez, del poemario inédito Animales Perdidos.

Fotomontaje by Jul.

lunes 12 de octubre de 2009

THOMAS BERNHARD

1931-1989

domingo 11 de octubre de 2009

LA TUMBA DE LIGEIA


Última de las adaptaciones cinematográficas de Roger Corman sobre los relatos de Poe, tras títulos tan inolvidables como La caída de la Casa Usher (seguramente el cuento que más veces he leído en mi vida), El pozo y el péndulo, El entierro prematuro o La máscara de la muerte roja, La tumba de Ligeia (1965) es un epílogo al ciclo de lo más inquietante: necrofilia y reencarnación, voluntad que no muere, abadías en ruinas, secuencias oníricas y psicodélicas, amor más allá de la muerte, ambiente gótico y decadente y un Vincent Price memorable y grandioso.
Toda la fuerza emotiva y dramática, malévola y ensoñadora de la Ligeia de Poe, es trasladada por Corman a la pantalla grande con una elegancia lánguida y enfermiza que recrea a la perfección la atmósfera de locura, incienso y opio del cuento.

Un film obligatorio para los amantes del género, sin lugar a duda, y uno de los trabajos más sugerentes de mi admiradísimo Roger Corman.

Para videar recostado en el sofá a la puesta de sol de cualquier tarde lluviosa.
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v

sábado 10 de octubre de 2009

PRIMITIVE

pincha & videa

jueves 8 de octubre de 2009

PURA VIDA: Leyendo a Vicente Muñoz Álvarez.



Como algunos ya sabrán por la entrada que hizo en su día Vicente Muñoz Álvarez en su blog Mi vida en la penumbra, hicimos un intercambio creativo de lo más beneficioso. Me envió estos libros dedicados, además de otros (Golpes, ficciones de la crueldad social, de varios autores y Resaca, Hank Over, también de varios autores) que aún estoy leyendo. Entre partitura y partitura de Beethoven, Chopin , Bartók, Bach, etc. y entre lecturas y lecturas de libros dedicados a la técnica pianística, historia y movidas legales que nada tienen que ver con la enseñanza de la música, he ido leyendo con calma estos cuentos y poesías de Vicente. Yo no soy un crítico literario, ni tan siquiera un lector empedernido como puede ser él y otros escritores, así que lo que haré es redactar mis impresiones sobre la lectuta. Lo cierto es que me he pasado más de la mitad de la vida leyendo literatura pianística, a los compositores que he mencionado antes y otros muchos, sus sonatas, fantasías, suites, preludios... Pero también puedo decir que he leído mucho, y que sigo leyendo mucha literatura en sentido estricto, y más ahora, en que la escritura ocupa un lugar necesario en mi vida artística.

Abreviando, sólo puedo decir que he disfrutado de la lectura de Vicente, no como hace tiempo, porque siempre he disfrutado de mis lecturas, si no tanto como con otros autores que he leído y admirado como pueden ser Borges, Gª Márquez, Brecht, Hesse, Rulfo, Bukowsky, Poe y tantos otros que no es necesario mencionar. Algunos de sus cuentos me han conmovido profundamente, otros me han hecho reír.

Tiene cuentos contundentes con un lenguaje claro que llegan directamente, sin rodeos. Por ejemplo "Una vida modelo", "El juego" o "Escena doméstica en un bar de barrio obrero" y "Calor", uno de mis favoritos. Estos pertenecen a "Los que vienen detrás", DVD ediciones. A este tipo de cuento se podría añadir "El aniversario" o "Dinero fácil", en "Perro de la lluvia", Iralka-Narrativa. En este último está otro de mis favoritos: "Cuento urbano", demoledor. Otros están llenos de lirismo, como Beatitud (Perro de la lluvia) y "Un cofre lleno de recuerdos". Otros llenos de misterio y fantasía: el divertidísimo, gamberro y surrealista "Las setas", o "El despellejador" y "Mi vida en la penumbra", que son cuentos llenos de horror, agobiantes y excelentemente desarrollados.

Otro de mis favoritos es "Perro de lluvia", cuento que da título al libro.

No me olvidaré de "Monstruos y Prodigios", Amargord Ediciones. Un librito de microrrelatos sin desperdicio. El título lo dice todo.

En fin, creo que son tres libros de lectura imprescindible. Hay que comprarlos, no todos pueden tener la suerte de que se les envíen y dedicados.

Su poesía está escrita desde las entrañas, como le he leído alguna vez. Sería imposible enumerar las que más me han gustado, así que copio una de cada libro.


OVEJA NEGRA

Mi colegio.

Aquella fortaleza inmensa
de ladrillo rojo.

El niño que hace siglos fui

castigado contra la pared

de rodillas junto a la pared

segregado frente a la pared.

Siempre la misma
o semejante pared
y el mismo aislamiento.

La misma lluvia azotando
la ventana a mi espalda
y la misma absurda
e incuestionable autoridad.

Más o menos así
me iniciaron al mundo.

El resto,

como era de esperar,

vino añadido.


PRIVADO. I- VIDAS PARALELAS.
Ediciones de BAILE DEL SOL.


PEOPLE

Hay ciertos detalles
de los cuerdos

que me inspiran
aversión:

su mirada daltónica
y oblicua

sus parcos proyectos

su transfiguración

y conformismo.


PARNASO EN LLAMAS. 3- parnaso en llamas.
Ediciones de BAILE DEL SOL.

Así de contundente, así de claro. En todo su trabajo no hay concesiones, no hay nada políticamente correcto, es una lectura no apta para mojigatos lectores de escritores cuyo único fin es agradar. Esa no es la prioridad de esta literatura. No tengo nada más que añadir. Subiré más textos y poesías de este gran escritor en el futuro. Gracias Vicente, gracias por escribir, gracias por estos libros.
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Velpister
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http://velpister.blogspot.com/2009/10/pura-vida-leyendo-vicente-munoz-anvarez.html

lunes 5 de octubre de 2009

EL MERODEADOR


Llueve intensamente sobre la casa del narrador. Una noche de viento enloquecido y tremendo invierno. La lluvia proyecta violentas ráfagas contra la ventana de la habitación donde escribe, única iluminada en toda la casa. Un viejo caserón de pueblo aislado, que se utilizó como molino tiempo atrás. Rugen las vigas del techo y penetra el viento helado a través de las rendijas de las puertas. Una noche de diciembre, oscura y sin luna, desapacible e invernal. El narrador está sentado en su escritorio, bajo el flexo, concentrado en una historia que la negritud de la noche le ha inspirado. Está solo en la casa y en ese instante la luz de su despacho es la única encendida: sólo la luz de su despacho, como un faro magnético en la noche helada. Escribe el narrador sobre alguien o algo que se acerca bajo la lluvia a una casa aislada donde a menudo se oyen pasos y donde sólo brilla una macilenta luz, la luz de un flexo bajo el que otro narrador, a su vez, cuenta una historia. La persistente lluvia, que dentro de la casa es sólo un susurro, empapa mientras la silueta aún difusa del merodeador. Lleva calado un pequeño sombrero y una gabardina gris cubre su cuerpo. Apenas se le distingue en la lluvia, sólo sus pies descalzos sobre el barro, sus manos blancas sobresaliendo de la gabardina y una goteante melena tapizándole la espalda y el rostro. Lentamente, a medida avanza el narrador en su historia, se acerca sigiloso a la casa el merodeador, cobra forma en la noche, se perfilan bajo la lluvia sus rasgos. Quiere situarle junto a la casa solitaria, frente a la ventana del narrador de su historia, contemplándole mientras escribe: el narrador de su historia escribe bajo el flexo de su despacho y el merodeador le observa bajo la lluvia empapado. En ese punto del relato se encuentra, absorto en la escena, cuando, al elevar la vista de su escritorio, distingue una sombra a través del cristal empañado. El vaho y las gotas de agua le impiden ver nítidamente, al otro lado, el rostro del merodeador. Sólo su silueta clavada en la lluvia, observándole por la ventana, y la melena chorreante que, bajo el sombrero, oculta su rostro.

No puede ser, piensa, no puede ser real, no puede estar sucediendo... sí en mi historia, en mi novela, en la noche y en la casa de mi novela, pero no aquí y ahora, el merodeador en el fondo no existe...

Eso se repite el narrador, presa del pánico, mientras contempla, tras el cristal empañado, la silueta inmóvil del merodeador que le observa.

Yo le he creado, piensa entornando los ojos, concentrándose, es fruto de mi imaginación, no puede salir de su historia, el merodeador en el fondo no existe, no existe.. no existe...

Se repite eso el narrador, aún bajo el flexo, cuando un súbito estrépito de cristales rompe el silencio en la casa.

Estremecido, abre los ojos: el merodeador no está en la ventana.

Resuenan sus pasos dentro, atravesando lentamente el pasillo...


Vicente Muñoz Álvarez, de El merodeador (Baile del sol, 2007).
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Ilustraciones by Toño Benavides.

Accede al prólogo y al primer capítulo de la novela pinchando aquí

sábado 3 de octubre de 2009

GRITOS EN EL PASILLO


Gritos en el pasillo (2007), de Juanjo Ramírez, es, ante todo, una gozada de película y un verdadero lujo para el cine español.

Un ilustrador de cuentos infantiles es contratado por el director de un manicomio para decorar las paredes del lugar y mejorar el entorno de los internados...

Así comienza la pesadilla.

Rodada íntegramente con cacahuetes (y alguna que otra nuez asesina), magistralmente doblada, timburtoniana e inquietante, divierte y espeluzna al tiempo y reconcilia a los adultos con el cine de animación.

Internos caducados y garrapiñados, pesadillas psicotrónicas, enloquecedores gritos, siniestros pasillos, escalofriantes conjuras y una banda sonora fascinante e hipnótica convierten a esta película en una indiscutible pieza de culto.

Ideal para videar arropado en el sofá al caer la noche con una copa de buen vino en la mano.

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Trailer in You Tube:

http://www.youtube.com/watch?v=zqyM6KZU1Do